Ripple estuvo muy cerca de cerrar sus actividades después de que la SEC (Comisión de Valores Mobiliarios de los Estados Unidos) la demandara en 2020. El anuncio lo hizo el CEO de la empresa, Brad Garlinghouse, quien explicó que la continuidad de la compañía estuvo en duda durante los primeros momentos de la disputa judicial que involucró a XRP.
Durante una charla en la Escuela de Negocios de la Universidad de Kansas, Garlinghouse contó que él y el cofundador Chris Larsen evaluaron seriamente la posibilidad de cerrar la empresa en lugar de enfrentar una larga batalla contra el regulador estadounidense. Según el ejecutivo, la percepción en ese momento era que el gobierno contaba con recursos prácticamente ilimitados para sostener una disputa judicial.
El proceso de la SEC acusaba a Ripple de vender XRP como un valor mobiliario no registrado. Además de la empresa, la acción también tuvo a Garlinghouse y Larsen como objetivos, poniendo a ambos directamente en el centro de la disputa regulatoria que se convirtió en una de las más seguidas por el mercado de criptomonedas.
De acuerdo con el CEO, existía una alternativa considerada relativamente simple para terminar con el problema. Como Ripple tenía una cantidad significativa de XRP, los activos podrían haberse distribuido proporcionalmente entre los accionistas antes de la disolución de la compañía. Con eso, el caso judicial también habría finalizado.
“Casi decidimos cerrar la empresa cuando la SEC nos demandó… cientos de personas habrían perdido sus empleos. Creo que fue un resultado malo, pero de cierta forma fue lo más fácil, y fue una decisión difícil…”, reveló Garlinghouse.
A pesar de considerar esa salida como la más simple, el ejecutivo afirmó que el impacto sobre los empleados pesó en la decisión final. En lugar de cerrar las operaciones, los fundadores optaron por defender la empresa en los tribunales, preservando cientos de puestos de trabajo mientras contestaban las acusaciones presentadas por el regulador.
Garlinghouse también destacó que, mirando hacia atrás, cree que la elección fue acertada, aunque la decisión distaba mucho de ser evidente cuando comenzó el proceso.
"En retrospectiva, me alegra que haya sido así, pero no era obvio en ese momento", dijo.
Otro punto que recordó el ejecutivo fue su relación previa con la SEC. Entre 2017 y 2019, Garlinghouse afirmó haber participado en cuatro reuniones con representantes de la agencia sin la presencia de abogados. Según él, en ninguno de esos encuentros le informaron de que XRP podría tratarse como un valor mobiliario.
Esa experiencia reforzó la evaluación de Ripple de que faltaban reglas claras para el sector de criptomonedas en los Estados Unidos. Ese argumento acompañó la estrategia jurídica de la empresa durante toda la disputa contra la SEC e influyó en el debate regulatorio relacionado con el mercado de criptomonedas en el país.

