El conglomerado financiero japonés SBI Holdings intensificó de forma inusual su ritmo de aportes en el sector de las criptomonedas. En las últimas semanas, el grupo fue el único inversor en las rondas Serie C de Gauntlet, de US$ 125 millones, y de EDX Markets, de US$ 76 millones.
La lista de movimientos es larga. Hubo el acuerdo para comprar el exchange japonés Bitbank por alrededor de US$ 289 millones, la participación mayoritaria en el singapurense Coinhako y aportes en Digital Asset, Morpho y en la preventa de tokens de Circle enfocada en la blockchain Arc. El grupo también lanzó la JPYSC, la primera stablecoin en yenes respaldada por un banco fiduciario del país.
Presente en el sector desde 2016, la SBI parece ahora perseguir algo más amplio que la exposición a precios. La tesis es construir rieles financieros.
"En el SBI Group, estamos impulsando la transformación on-chain de todo el grupo y expandiendo nuestros negocios de activos digitales, mientras nos esforzamos para alcanzar nuestra próxima etapa de crecimiento", dijo un portavoz de la compañía, que describe la llegada de la economía de tokens como inminente.
Para Joseph Goh, jefe de la región Asia-Pacífico de la consultora Areta, la ambición no tiene paralelo regional. "El SBI está haciendo algo que ningún otro grupo financiero en Asia ha intentado: construir una franquicia de activos digitales de punta a punta, que abarque emisión, liquidación, infraestructura de mercado, gestión de activos y distribución en el retail, y hacer eso más allá de las fronteras, en vez de solo en el mercado interno", afirmó.
El momento tiene una explicación regulatoria. Japón avanza con un proyecto que clasifica las criptomonedas como instrumentos financieros, abre camino para ETFs y prevé recorte del impuesto máximo sobre ganancias de capital de 55% a 20% a partir de 2028.
Ejecutivos consultados sobre el tema también recuerdan que los periodos de mercado débil suelen ofrecer valoraciones más bajas y menos competencia por buenos activos. "La ejecución es la verdadera prueba", ponderó Goh, señalando que integrar corredores regulados como Bitbank y Coinhako reduce parte del riesgo, aunque los retornos dependen del ritmo de la adopción institucional.

