Los mercados de Asia-Pacífico cerraron el viernes sin una dirección única, mientras los inversores continuaron reduciendo exposición al sector tecnológico. El movimiento acompañó la presión observada en las bolsas de Estados Unidos, donde las acciones de fabricantes de semiconductores registraron otra sesión de pérdidas y afectaron principalmente a los índices vinculados a las empresas de tecnología.
En Japón, el índice Nikkei 225 presentó un desempeño más débil, mientras el Topix consiguió cerrar con una subida de 0,34%. En Corea del Sur, el Kospi avanzó 0,97%, pero el índice orientado a las empresas de tecnología, el Kosdaq, retrocedió 1,12%, mostrando que la cautela permaneció concentrada en el segmento de chips.
En Australia, el S&P/ASX 200 terminó la sesión con una ganancia de 0,42%. Ya en Hong Kong, el Hang Seng subió 1,72%, mientras el CSI 300, de China continental, registró un alza de 0,74%. En Taiwán, importante polo de la industria global de semiconductores, el Taiex cayó 0,91%, acompañando la debilidad del sector.
Durante la madrugada, Wall Street cerró la sesión con un desempeño mixto. El índice Dow Jones Industrial Average renovó su máximo histórico después de que un informe de empleo de Estados Unidos quedara por debajo de las expectativas, fortaleciendo las apuestas de que la Reserva Federal podrá reducir las tasas de interés en los próximos meses.
Por otro lado, el Nasdaq fue presionado por la fuerte caída de las empresas de semiconductores. El ETF VanEck Semiconductor (SMH) perdió 4,5%, arrastrado por las desvalorizaciones de 13,6% de Teradyne y de 11,5% de KLA. Nvidia también cerró el día con una baja de 1,4%, mientras Micron cayó 5,5%.
El S&P 500 cerró prácticamente estable, después de renovar su máximo intradía. Mientras tanto, los mercados financieros de Estados Unidos permanecieron cerrados este viernes debido al feriado del Día de la Independencia, reduciendo el volumen esperado de negociaciones globales.
En el mercado de commodities, el petróleo registró una leve valorización. Los contratos futuros del WTI subieron 0,38%, a US$ 68,95 por barril, mientras el Brent avanzó en la misma proporción, alcanzando US$ 72,07.
Los inversores siguieron con cautela los contactos diplomáticos entre Washington y Teherán. El actual presidente de EE. UU., Donald Trump, afirmó creer que Irán había “acordado prácticamente todo lo que necesitamos”, calificando el conflicto como la “desnuclearización de Irán” en lugar de una guerra más amplia.
Trump también destacó que los precios del petróleo cercanos a US$ 68 indicaban relativa estabilidad de los mercados y afirmó que no deseaba un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz, advirtiendo que una disparada en las cotizaciones del petróleo crudo podría desencadenar una depresión.
El oro también registró valorización después de que los datos más débiles del mercado laboral estadounidense redujeran las expectativas de nuevas subidas en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal. El metal precioso subió 1,67%, cotizando a US$ 4.191,69 por onza, encaminándose a interrumpir una secuencia de cinco semanas consecutivas de pérdidas.

