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- El yen se desploma a su nivel más bajo en 40 años y presiona a los mercados globales
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El yen japonés alcanzó su nivel más bajo en cuatro décadas frente al dólar, ampliando la atención de los mercados globales y elevando las expectativas sobre una posible intervención del gobierno de Japón en el tipo de cambio.
La moneda llegó a cotizarse a 162,27 por dólar al inicio de la sesión asiática, renovando mínimos no vistos desde 1986. El movimiento refuerza la presión sobre la economía japonesa y genera preocupaciones sobre la estabilidad cambiaria en un entorno de tasas de interés elevadas en Estados Unidos.
La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, afirmó que el gobierno está preparado para actuar ante oscilaciones excesivas. “Eso incluye tomar medidas decisivas, según lo confirmado entre Japón y EE. UU.”, declaró.
Por su parte, el secretario jefe del Gabinete, Minoru Kihara, destacó que el país sigue trabajando para reducir su vulnerabilidad a la volatilidad cambiaria, sin descartar intervenciones directas en el mercado. A pesar de ello, evitó comentar niveles específicos de la moneda.
En la evaluación de Julia Wang, directora de inversiones de Nomura para el Norte de Asia, la reciente caída puede aumentar la probabilidad de una acción oficial. Según ella, aunque no exista un nivel fijo que determine la intervención, la renovación de mínimos históricos tiende a elevar la presión interna.
“La intervención no debe depender de un nivel específico. Depende de la naturaleza de la oscilación cambiaria, de la naturaleza del par dólar-yen... Este es un pico del ciclo; es un nuevo pico del ciclo. Probablemente es un nivel sensible, que reavivará parte de la ansiedad en relación con la devaluación de la moneda en el mercado interno”, dijo Wang.
A pesar de ello, la especialista evalúa que cualquier acción tendría un efecto limitado a largo plazo, ante los amplios diferenciales de tasas de interés entre Japón y Estados Unidos, que siguen incentivando operaciones de carry trade.
El Banco de Japón elevó recientemente su tasa básica a 1%, el nivel más alto en más de 30 años, dando continuidad al proceso de normalización monetaria iniciado en 2024. Incluso con el ajuste gradual, la política sigue lejos del nivel de tasas de interés observado en la economía estadounidense.
Ese desajuste mantiene la presión sobre el yen e influye en los flujos globales de capital, con reflejos indirectos también en activos como Bitcoin y otras criptomonedas, que suelen reaccionar a cambios en el apetito por el riesgo y a la fortaleza del dólar.