La disputa por el liderazgo en inteligencia artificial está elevando la presión sobre las empresas de tecnología de Estados Unidos. Expertos en seguridad señalan que grupos vinculados a China ampliaron sus estrategias de espionaje, dejando de buscar solo proyectos tecnológicos específicos para explotar también vulnerabilidades humanas y operativas de empresas que desarrollan IA.
Según Matt Pearl, director del programa de tecnologías estratégicas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, la intensificación de la competencia entre los dos países llevó a agentes chinos a ampliar el interés por el sector de inteligencia artificial.
“Con la intensificación de la carrera por la IA, la [República Popular China] ha apuntado cada vez más al sector tecnológico”, afirmó.
De acuerdo con Pearl, el objetivo no se limita al robo de un único secreto industrial. La información sobre planificación de productos, cadenas de suministro, estrategias comerciales y procesos internos pasó a ser considerada valiosa para reducir la diferencia tecnológica entre empresas chinas y estadounidenses.
Los relatos recientes refuerzan esta preocupación. En junio, CrowdStrike informó que entidades vinculadas a China representaron más de la mitad de las invasiones patrocinadas por Estados contra empresas de tecnología durante los 12 meses finalizados en marzo, con especial foco en activos relacionados con la inteligencia artificial.
Anthropic también acusó a compañías chinas, incluido Alibaba, de intentar obtener ilegalmente información sobre sus tecnologías de IA. La empresa china no comentó las alegaciones.
Otro episodio llamó la atención después de que Copyleaks divulgara un análisis que indicaba que respuestas producidas por el modelo R1, de DeepSeek, presentaban similitudes con contenidos generados por ChatGPT en aproximadamente tres cuartos de las pruebas realizadas.
“No vimos [la misma correspondencia estilística] en otras maestrías en derecho”, dijo Alon Yamin, CEO y cofundador de Copyleaks.
Además de los intentos de obtener tecnología, expertos alertan sobre el crecimiento de operaciones que buscan infiltrar a profesionales en startups estadounidenses. Brian Abbott, fundador de Agentiq Capital, afirmó que un empleado contratado alteró de forma intencional códigos y contenidos de la empresa antes de ser despedido. El caso fue remitido al FBI, aunque la acusación aún no ha sido verificada de forma independiente.
“La campaña de espionaje económico de China es una amenaza constante que le cuesta a la economía estadounidense cientos de miles de millones de dólares por año y pone nuestra seguridad nacional en riesgo”, declaró el FBI.
Expertos destacan que las startups están entre los principales objetivos porque normalmente tienen equipos reducidos de seguridad digital. Según Cliff Steinhauer, de la National Cybersecurity Alliance, campañas de ingeniería social impulsadas por inteligencia artificial han convertido a los empleados en uno de los puntos más vulnerables de las empresas.
“Hemos visto muchos casos dentro de nuestra empresa, de nuevos empleados que, al incorporarse a la empresa, se convierten inmediatamente en objetivos de ataques cibernéticos para obtener acceso a nuestros modelos de IA”, afirmó Yamin.
Isaac Stone Fish, fundador de la consultora Strategy Risks, cree que las acciones atribuidas a Pekín crecieron significativamente desde que la carrera por la inteligencia artificial cobró fuerza. Para él, además de los ataques cibernéticos, las restricciones en la cadena de suministro, la presión sobre empleados y los incentivos gubernamentales forman parte de la competencia tecnológica entre China y Estados Unidos.

