El gobierno del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, iniciará una nueva política arancelaria sobre productos importados de cerca de 60 socios comerciales. Las nuevas tasas entrarán en vigor inmediatamente después de la medianoche del viernes (hora del este de EE. UU.), poniendo fin a la vigencia de la tarifa global temporal del 10% aplicada en los últimos meses.
Las tasas varían entre 10% y 12,5% y, según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), alcanzarán aproximadamente el 99,4% del flujo comercial estadounidense con los países incluidos en la medida. El gobierno informó que la decisión fue oficializada mediante un aviso publicado en el Registro Federal.
La Casa Blanca afirma que el cambio es resultado de una investigación que concluyó que los países afectados no adoptaron acciones suficientes para impedir la utilización de trabajo forzado en cadenas productivas vinculadas a las exportaciones destinadas a Estados Unidos. Por eso, la administración Trump decidió sustituir la tarifa temporal por un nuevo conjunto de cobros específicos.
Durante una conversación con periodistas, un integrante del gobierno calificó la iniciativa como un paso sin precedentes en la política comercial estadounidense.
“es la acción internacional más abarcadora en derechos laborales que Estados Unidos haya tomado — o que cualquier país haya tomado”.
A pesar de la ampliación de las tarifas, el gobierno destacó que no se sumarán a las tarifas ya existentes sobre acero y aluminio, conocidas como tarifas de la Sección 232. Estos cobros continúan vigentes y permanecen separados de las nuevas medidas anunciadas esta semana.
La decisión también demuestra que la Casa Blanca sigue recurriendo a los instrumentos previstos en la Ley de Comercio de 1974 para mantener su estrategia comercial. La adopción de este camino ganó fuerza después de que parte de las tarifas globales propuestas por Trump fuera anulada por la Corte Suprema a principios de este año.
En esa ocasión, el presidente reaccionó utilizando la Sección 122 de la misma legislación para establecer una tarifa mundial del 10%. Sin embargo, esa autorización tenía una duración limitada a 150 días y vence justamente en el momento en que entran en vigor los nuevos aranceles anunciados por el gobierno.
En los últimos meses, la política arancelaria de Estados Unidos también se amplió a otros países. Brasil pasó a enfrentar aranceles del 25% sobre la mayor parte de sus exportaciones al mercado estadounidense, mientras que los productos provenientes de Canadá deberán ser gravados hasta en un 50% a partir del próximo mes.
Además de la investigación relacionada con el trabajo forzado, el gobierno estadounidense mantiene otra indagación basada en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Este segundo proceso analiza posibles distorsiones provocadas por el exceso de capacidad productiva en 16 economías y aún no ha tenido su resultado divulgado.
En audiencia en el Senado, el Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que la política arancelaria continuará siendo una de las principales herramientas de la estrategia económica del gobierno.

